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October 13 El sexto sentido.Que habiendo un Séneca cordobés carteándose con su Lucilio estés tú aquí, amigo letor, sufrido navegante, quizás naúfrago, perdiendo el tiempo y la vista..., no me llames, luego, ladrón, si ni uno ni otra te devuelvo. Advertido quedas, tu voluntad te guía que no la mía, más te valdría seguir al clásico y con él musitar el "cuántas cosas hay en este mundo que no necesito". Y ésta la primera, leer tonterias. Cuando la presión intraocular excede cierta magnitud, se produce la ruptura de capilares en la córnea y ves unos hilillos pulular por entre el humor vítreo, como telarañas flotando. Al principio te asustas, pero con el tiempo eres capaz de formar figurillas tridimensionales con el simple movimiento del ojo. Si este fenómeno se presenta en ambos dos globos oculares ya es la hostia. A lo que iba. Andaban por entre un bosque de bambuses el maestro Quiñones (permítaseme la licencia en la traducción) 诟吼内斯 老师 (pinyin gouhouneisi laoshi), que no sabía leer y daba licciones, y su nutrido grupo de discípulos.-"Maestro Quiñones, Maestro Quiñones", inquirió uno de tantos, -"En estos días de meditación por estos inóspitos lugares, donde no teníamos nada que llevarnos a la boca, observamos que Usted comía de todo aquello que encontrábamos en la naturaleza, cosas que harían vomitar a las moscas y que a todos nosotros producía arcadas acercárnoslas a las narices Usted, maestro, las engullía con delectación; creemos que esconde algún tipo de especia en su zurrón que al condimentar el bocado lo transforma en frugal ambrosía, ¿qué especia es esa, maestro, que con ella todo se lo come sin hacerle ascos a nada?." -"Hijo mío, hambre, mucho hambre es lo que le pongo a todo y todo me lo como." Al escuchar la respuesta los discípulos asintieron con las cabezas, dándose de cabezazos entrellos. El que más asentía era uno que tenía por nombre Crédulo y por apellidos Tragaldabas y Nabal, ambos por parte de madre que del padre ni lo sospechaba. Y así dijo: -"Maestro, maestro, podría yo darle de estos mis bollos que mi madre cocinó antes de marchar con Usted." Y el maestro: -"En verdad te digo, Crédulo, que tienes los sentidos atrofiados al ser criado entre algodones. Habeís de saber (dirijiéndose al grupo como iluminándolos) que todos vusotros (nótese aquí la falta de mínima instrucción) no sólo ponderaís los cinco sentidos sino uno más que he dado en llamar el sexto pero que da sentido a los otros cinco. De este os quiero hablar yo, aquí y ahora." Y sentándose en una gran roca, rodeado por sus discípulos, empezó: "El mundo te entra por cinco ventanucos de la sesera: lo visible por los ojos, los sonidicos por las orejas, las olores por las narices, sabores hay para el gusto y todo lo tangible por el tacto. Pero el sexto del que os hablo los agudiza a todos y nos procura el mismo entendimiento. Este sexto sentido no es ni más ni menos que la necesidad". Así habló Gouhouneisi. -Continuará, o no. TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://hanwubai.spaces.live.com/blog/cns!4C27F27338E0CF3A!1596.trak Weblogs that reference this entry
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